Este llamado a releer, comprender y poner en práctica las leyes del Poder Popular no es solo una tarea administrativa o técnica; es un acto de afirmación de nuestra identidad como pueblo soberano y protagonista de nuestro destino. La participación ciudadana, tal como se refleja en estas leyes, es la piedra angular sobre la cual se construye la verdadera democracia participativa, aquella que empodera a cada ciudadano y ciudadana, que los hace partícipes activos en la transformación social y económica de nuestra nación.
Es fundamental comprender que las normas y leyes no son solo textos legales, sino instrumentos que guían y articulan la voluntad colectiva hacia una sociedad más justa, equitativa y solidaria. Recordemos que en la historia de nuestra lucha por la independencia y la soberanía, hemos demostrado que la unión y la organización del pueblo son fuerzas imparable. Cada consejo comunal, cada comuna, cada espacio de contraloría social, son semillas de un desarrollo que pone en el centro a las familias, a los humildes, a los trabajadores y a los desprotegidos.
El Plan de la Patria, con sus principios y metas, nos invita a soñar con un país donde la igualdad, la justicia social y la participación activa sean la norma, no la excepción. Es un plan que nos desafía a construir una sociedad donde todos/as tengan voz, donde la riqueza y los recursos, como el gas, sean un derecho efectivo, un bien que fortalece la vida comunitaria y el bien común.
La entrega de gas a más de 9.000 familias, con la distribución de casi 7.500 bombonas y 30.000 litros de gas a granel, no es solo una acción concreta, sino una manifestación tangible de nuestro compromiso con un país en formación, un país donde los recursos son para todos, y donde la colaboración y el esfuerzo colectivo son los motores de un cambio real y profundo. En ese Gasdràcula, en ese “gas para todos”, se refleja la visión de un país que no deja a nadie atrás, que avanza con justicia social y solidaridad.
Sigamos inspirándonos en estas leyes y en nuestro plan, recordando siempre que somos los protagonistas de nuestra historia. Solo con la fuerza de la comunidad unida, la participación activa y el respeto por nuestras leyes podremos seguir construyendo ese país que soñamos, ese país que se levanta en soberanía, en valores profundos y en un liderazgo popular que no se detiene ante los obstáculos, sino que los enfrenta con voluntad y esperanza.
¡Unidos, empoderados y en marcha hacia un futuro grande y digno para todos y todas!

